Turismofobia, muchos problemas y soluciones inciertas

Quizás ya hayan oído hablar del término “Turismofobia”, neologismo que no refiere precisamente a la fobia a hacer turismo, sino a la aversión, en toda su escala de grises, al turista.

Este rechazo puede darse por diferentes motivos, pero principalmente ocurre en pueblos o ciudades con poca o mala planificación de políticas integrales del sector turístico, tenido en cuenta como un segmento económico, cuya explotación excesiva provoca la desarticulación del tejido social local, el agotamiento y encarecimiento de recursos y, en consecuencia, un decrecimiento de la calidad de vida local.

Praga

Este fenómenos social empezó a desarrollarse en los albores del nuevo milenio y cobró mucho impulso luego del año 2010 en varias ciudades, principalmente europeas. Venecia, Florencia, Barcelona, Roma, Cinque Terre, Santorini y Amsterdam son algunas de las ciudades que se pusieron a la cabeza de este movimiento anti turistas o que se manifestaron abiertamente en reclamo de políticas integrales que garanticen la calidad de vida del ciudadano local a la luz del desbordamiento que sus ciudades experimentaban con la llegada masiva de turistas de todo el mundo.

Barcelona

El fenómeno

Analizando la relación que cualquier ciudadano local tiene con los turistas visitantes podemos hablar de diferentes etapas y diferentes problemáticas.

Imaginen que viven en una pequeña ciudad donde rara vez llega un visitante. Cuando ocurre que llega algún visitante interesado por la cultura, el arte o algún aspecto de tu pequeña ciudad, es recibido naturalmente con mucho entusiasmo por los locales, pues ese forastero, de alguna manera, reafirma la relevancia o la importancia de tu pequeña ciudad y de la cultura de la que formas parte.

Supón que enterados de los atractivos de tu ciudad empezaran a llegar asiduamente micros de visitantes. Pueden pasar dos cosas, pasada la novedad el local puede mostrarse indiferente a los visitantes o empezar a sentir apatía hacia ellos ya que se empiezan a modificar sus rutinas, su entorno y hasta su economía.

Venezia

Figúrense que luego los visitantes se multiplican y llegan de a miles por día en tren, aviones y en todo medio de transporte posible. Las calles están llenas de turistas, los negocios viran sus ofertas hacia el turismo encareciendo el costo de vida, se modifican radicalmente las costumbres de los lugareños, se modifican la urbanización, los impuestos y en consecuencia todo el entramado social. No hay duda de que el ciudadano local experimentará un marcado rechazo hacia estas consecuencias del exceso de visitantes, pero probablemente y, aunque en cierto modo tengan razón, apuntarán sus cañones hacia el turista y no hacia las políticas, o falta de, que provocaron esta situación.

Amsterdam

Algunas políticas destacables

Roma y Florencia ya prohibieron comer en sus centros históricos o en sus monumentos. Razonable, no es admisible dejar los restos de tu almuerzo en un monumento de 1000 años. Roma incluso evalúa la posibilidad de prohibir que los viajeros se detengan en la Fontana de Trevi. Les deseo suerte con eso.

Sevilla impuso un estricto código de vestimenta para el ingreso a la Catedral de Sevilla y la vigilancia procura vehementemente que se respete el silencio en el lugar.

Venecia cobrará a partir de 2019 una tasa de turismo de entre 3 y 10 euros a los visitantes que solo lleguen por el día.

Los museos del mundo ya prohibieron el ingreso de los visitantes con seflie stick (también llamados por mí “palitos del demonio”) Realmente en un descuido podría dañarse una obra invaluable.

En Barcelona no se puede andar con patines ni segways desde 2017. En Grecia no sólo no se puede comer ni beber en sitios históricos sino que además no se puede mascar chicle y tampoco se los puede recorrer en tacones.

Otras ciudades como Londres o Viena tienen la prohibición de alimentar a las palomas pues se han convertido en un flagelo. Mea culpa: me encanta alimentar a las palomas 🙁 prometo no hacerlo más.

Londres

En Londres también está prohibido alimentar a las ardillas, aunque digamos todo, las muy bandidas se te meten dentro del bolso para robar las galletas.

El uso de drones está más prohibido que permitido en todo el mundo. Si se quiere utilizar este tipo de tecnología para capturar imágenes, es necesario tener información acerca de los permisos para su uso en el sitio en donde quiera utilizarse.

Paris

Soluciones posibles

Lo cierto es que políticas o medidas como las anteriormente mencionadas no son soluciones ni definitivas ni de largo alcance, pues solo sirven para mitigar problemáticas puntuales y sucede lo mismo siempre, la solución va detrás del problema y no se planifica para adelantarse al problema. Lo que se necesitan son políticas integrales en cuestiones turísticas bien pensadas y ejecutadas por los gobiernos.

Y los turistas no son parte del problema?

Si y no. Sácale el turismo a ciertas ciudades y se verán quebradas en el corto plazo, pero sí es cierto que hay una responsabilidad en el viajero como individuo y es preciso trabajar en ese aspecto para que el turista sea parte de la solución y no del problema, reforzando desde todos los medios posibles (este es uno) que ir de visita a una ciudad implica que se debe guardar respeto, consideración y cortesía para con el ciudadano local, su cultura, su patrimonio y también hacia los demás turistas y a los turistas de las próximas generaciones.

Si cada uno de nosotros, en nuestro rol de turista, es conscientes de su responsabilidad como visitante y actúa en consecuencia, es posible que entre todos consigamos producir un cambio profundo y duradero.

Versailles
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