El Discóbolo esquivo – British Museum

Creo que mi primer acercamiento a la historia del arte griego fue en el secundario, por ese entonces el tema se había tocado bastante de costado y casi nada había quedado en el tamiz de lo importante, o más bien quedó revuelto entre Troya y los viajes de Ulises.

Años más tarde cuando me interesé en la historia del arte uno de los primeros temas que se aborda es es el que refiere al arte griego y romano, de una riqueza extraordinaria y del cual hay bastante tela para cortar, sin embargo esta es la historia de una estatua en particular.

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De las estatuas griegas la que me cautivó por encima de las demás fue el Discóbolo de Mirón, data del siglo IV aC y representa a un atleta griego al momento de lanzar el disco, disciplina que a día de hoy forma parte de las pruebas de atletismo olímpico.

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Lo que más llamó mi atención era el manejo de las proporciones que presentaba la obra, también la estandarización de un cuerpo atlético en ese entonces, sabemos que los griegos en eso eran buenos, pero sobre todo me fascinó la forma de la torsión del cuerpo y que permite trazar un semicírculo perfecto desde la punta del disco hasta la punta del pie del atleta.

Con todo esto jamás había visto a la estatua más que por fotos y sólo sabía que estaba en el Museo Británico.

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Algunos días antes de partir para Londres repasé las obras del museo para no depender del folleto malvado que te entregan y que habitualmente deja obras hermosas fuera del listado de las favoritas. El el dato de que el Discóbolo del Museo Británico era solo una réplica me desconcertó al punto de descreer del libro, de todo lo aprendido y de toda la internet junta.

No había error, el Discóbolo original se perdió y lo único que nos queda son réplicas romanas, las más conocidas son las descubiertas en Villa Palombara que está en el Museo Nacional de Roma y el de Villa Adriana, que es el del Británico.

La diferencia entre ambas es la orientación de la cabeza y encima la del Británico es la que se supone que tiene la cabeza de forma “incorrecta”.

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A la izquierda Discóbolo en bronce en el Museo Nacional de Roma – A la derecha el Discóbolo del Museo Británico

Sin importar que no era original y que tiene la cabeza de forma “incorrecta”, yo la quería ver igual.

Así que recorrí el museo atenta a topármelo de casualidad en alguna sala, pero no, entonces casi para el final del recorrido me lo puse a buscar deliberadamente, lo busqué con el mapa del museo, lo busqué por todas las salas posibles y no lo encontré, pero no podía estar tan ciega!

Directamente me paré donde el mapa del folleto indicaba que tenía que estar y nada, no estaba. Decidí entonces preguntar al guardia de la sala, quien muy amablemente sentenció sobre todas mis ilusiones: “Está en reparación”.

Y si, esto también puede pasar, me queda el folleto de recuerdo.

Otra vez será.

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