La industria viajera hoy y los viajes que vendrán

Ante la realidad que el 2020 nos impuso, uno de los tópicos de discusión más frecuentes es aquel que tiene que ver con nuestros viajes, nuestras vacaciones y con la estimación, ya no solo de cuándo volveremos a poder viajar libremente, sino de cómo se transformará toda la industria del turismo en general y de la aviación civil en particular respecto a la accesibilidad, el esquema de negocios de las aerolíneas y de las nuevas características, expectativas y aspiracionales de los viajeros.

Para echar luz sobre este tema decidí entrevistar a una de las personas que más sabe sobre turismo y aviación en Argentina y que, sin duda, tiene una mirada muy abarcativa de la industria y un criterio muy objetivo a la hora de expresar sus ideas acerca del futuro de los viajes y de nosotros, los viajeros. Hoy responde a todo @SirChandler !!!

Mi abordaje a esta entevista tuvo mucho que ver con mi primera impresión ante los cambios, por decirlo de algún modo, que sufrieron las aerolíneas a causa del contexto Covid.

Ciertamente pensé que, así como antes de los atentados de 2001 la aviación civil mostraba año tras año una expansión fenomenal en términos de cantidad de vuelos, rutas y pasajeros transportados, y tras ese hecho se especuló con que la gente tendría miedo de volver a volar, aunque hubo un pequeño retraimiento en los meses sucesivos, la industria aeronáutica mostró en los siguientes 20 años un crecimiento sostenido y exponencial y el negocio viró hacia la masividad: más rutas, más frecuencia, aviones más chicos y costos más bajos. Es decir, los pronósticos fueron errados.

Hoy frente a los riesgos, miedos, costos e incomodidades generadas por el Covid 19, crees que los “años dorados” de hiperviajeros se hayan terminado?

Realmente es difícil imaginar el futuro. No porque sea bueno o malo, simplemente porque será diferente. Todo esto golpeará a los viajes durante bastante tiempo, pero ¿Qué pasaría si todo resulta en que la gente buscará disfrutar más sus momentos?

Obvio todo eso después de que superemos esta mega crísis económica. Pero en las consultas que yo recibo a diario pica fuerte el “¿Cuánto falta para viajar?”

También soy de la idea de que si la gente todavía se pregunta cuándo volverá a viajar, es que las ganas están ahí, nunca se fueron y esas son buenas noticias.

Y los viajes de negocios? Teniendo en cuenta los recursos tecnológicos de telecomunicaciones, cuya adopción se aceleró enormemente durante el confinamiento y la incomodidad de los protocolos para volar ¿te parece que es posible augurar un descenso en ese tipo de viajes?

Si, en ese caso creo que no hay duda alguna. Eso quedó en evidencia con el home office actual y con todas las reuniones virtuales que se están haciendo. Pero al mismo tiempo podrían incrementarse, y compensar, los viajes hechos para seguir trabajando en otro lugar del mundo. Hoy bien podría estar respondiendo esta entrevista desde Andorra y sería lo mismo que hacerlo desde Caballito.

Otra realidad no tan evidente pero que no podemos ignorar es que durante el 2019 surgieron muchos movimientos ecologistas “anti aviones” los cuales promueven transportes más ecológicos y juzgan con severidad a quienes utilizan este medio para fines recreativos.

¿Crees que el contexto Covid impulse estas ideas o se trata de iniciativas marginales que no producirán diferencias en el mediano plazo?

No los he visto en estos momentos agitar eso.

Cuando el año pasado estuve en Amsterdam para el cumpleaños número 100 de KLM eso mismo le preguntaron al presidente de la aerolínea. Entonces él le pidió a la periodista que lo acompañara al aeropuerto para ver cómo era el público que estaba llenando el aeropuerto para tomar vuelos. Muchos eran esos “jóvenes” que la periodista había dicho que ya volaban menos.

En Europa, igualmente, hace tiempo se está trabajando para eliminar los vuelos cortos. Por ejemplo el tramo París-Londres, naturalmente, hace varios años que se realiza más en tren que en avión. Eso se ve ayudado por tiempos, costos y posiblemente algo de conciencia ecológica

Por otro lado mi inquietud pasaba por el orden económico mundial y la cantidad de países en estado recesivo que también parecen atentar peligrosamente contra la costumbre del viajero de destinar una cantidad de dinero para tomarse vacaciones una o dos veces por año. Muchos dicen también, y yo lo creo fervientemente, que el deseo de viajar es tan fuerte que se ahorrará en otra cosa, pero no en viajes.

¿Qué opinás el respecto?

Yo pienso en los cines cerrados hoy. Muchos también dicen que se mueren. Pero yo creo que como ahora la gente estará más tiempo en sus casas, ahorrando tiempos de traslado a sus trabajos, posiblemente no espere a un fin de semana para salir a comer o escaparse al cine. Quizás ahora lo haga un jueves “porque quiero salir de casa”.

Lo mismo creo que puede pasar con los viajes. Quizás los viajeros sumen días a sus estadías para seguir trabajando en un lugar remoto. Será interesante ver como se desarrolla eso en los los próximos dos años.

Puntualmente me interesa el mercado argentino. A octubre de 2020 el sector turístico está prácticamente paralizado por la situación Covid, y al mismo tiempo, por la desvalorización de los salarios y la paridad del peso con las monedas fuertes, para el argentino volver a viajar como lo hacía antes, se ha convertido casi en una utopía.

¿Cuánto hay de crisis y cuánto de oportunidad en esta balanza?

Si vemos lo que pasó después de la crísis económica del 2001 en Argentina, creo que hay una oportunidad enorme para los próximos dos o tres años donde nos podemos llenar de nuestros vecinos sudamericanos fundamentalmente. Los costos nuestros en estos momentos están por el piso y nivelarlos a lo que sucede en el mundo lleva tiempo.

Es decir, quienes viven del turismo en la Argentina tienen una gran chance de crecimiento por los extranjeros que vendrán como así también por los turistas locales que no podrán o querrán salir.

Si la evaluación es sobre las chances de hacer turismo en el exterior… eso está por verse. Se va a caer durante unos meses, pero siempre se encontrará la forma de resurgir. Así fue en las últimas 10 devaluaciones 😉

Creo que todos tenemos las esperanzas puestas en que así sea.

Otro de los aspectos que me genera incertidumbre es saber cuál va a ser el perfil del nuevo viajero. Pareciera que los jóvenes de entre 20 y 30, que no cuentan con grandes ingresos, siempre se las arreglan para viajar por el mundo por poca plata y puede que sean los primeros en volver a viajar. Por otro lado, los adultos y los seniors fueron los más reflexivos a la hora de reevaluar sus prioridades durante el confinamiento y quizás sean ellos los que tomen la iniciativa para viajar todo lo que no han podido antes en su vida.

¿Qué perfil crees va a tener el viajero que tenga la tarea de dinamizar el turismo en los próximos 2 años?

Lo de los jóvenes entre 20 y 30 que se las arreglan para viajar es algo que empezó hace varias décadas y fue en aumento. Es contagioso. Así arranqué yo en el año 95 y es algo que seguirá pasando sin lugar a dudas.

Los adultos y seniors seguro evaluarán más los destinos, o al menos deberían hacerlo. Pero todo apunta hacia el mismo lado, tenemos que tener paciencia y ver cómo va evolucionando el mercado.

Creo que hay mucha prudencia en todas las respuestas, y está bien que así sea pues nunca, o casi nunca, los pronósticos desmesurados tuvieron razón. Me parece muy positivo y remarcable la mirada del medio vaso lleno, el saber hacer una evaluación desde lo que tenemos y no desde lo que perdimos o nos falta, eso realmente me pone muy contenta sobre todo viniendo de una persona que conoce en profundidad el mercado y que como nos contó, ya ha vivido otras crisis que han afectado al turismo y finalmente siempre se retornó al equilibrio, incluso equilibrios diferentes a los anteriores.

Otros conceptos que @SirChandler menciona varias veces y que quiero destacar son la palabra “esperar” y “paciencia”, creo que por ahí está la clave. Para que la cosas vuelvan a encausarse vamos a necesitar tiempo, vamos a tener que caminar despacio esta vez, tener paciencia y tratar de encontrar la forma de volver a disfrutar de los viajes, quizás de un modo diferente al principio, pero finalmente vamos a poder encontrar en ese futuro tan incierto hoy, la felicidad que nos dan los viajes.

Para cerrar quise hacer una pregunta personal a @SirChandler, que creo que es un deseo y un pensamiento recurrente de todos los viajeros, algunos que nos quedamos con el ticket en la mano, otros que cancelamos vacaciones, escapadas y aventuras alrededor del mundo soñamos con el día en que volvamos a viajar.

Cuando superemos esta situación sanitaria mundial y podamos desplazarnos con una relativa normalidad, ¿donde querrías que fuera tu próximo viaje en familia y por qué?

Me encantaría hacer el viaje que íbamos a hacer en abril, que era arrancando en Los Ángeles con una casa rodante. Lo había planificado porque era un gran pendiente y ahora muchos ven esta modalidad con un enorme potencial de crecimiento por el distanciamiento social, el aire libre, el manejo de tus tiempos, etc.

Tengo ganas de hacerlo por haberlo cortado, pero también por encararlo ahora con esta nueva necesidad que tienen muchas personas. Tengo los pasajes por reprogramar, veremos cuando se puede

Pero también haría muchos viajes nacionales para ir mostrando como son los nuevos tiempos en el país. Tenemos ya un par de viajes planificados a Bariloche y El Chaltén para ir viendo por ese lado.

Santiago Torre Walsh, más conocido en redes como @SirChandler es un incansable generador de contenidos de cine y viajes desde hace muchos años. En Cinesargentinos.com desde el año 1999 y en SirChandler.com.ar, su sitio de viajes desde 2009, en donde lo leen más de 250 mil personas cada mes. Además sus videos en Youtube tienen más de 1 millón de visualizaciones mensuales. También lo pueden encontrar en Twitter y en Instagram como @sirchandler y pueden disfrutar de sus viajes y sus historias.

Viajando voló el equivalente a más de 50 vueltas al mundo y quiere hacer 50 vueltas más. Está casado, tiene dos hijas preciosas y toda su familia comparte el amor por los viajes. Vive en San Vicente, en el sur de la Provincia de Buenos Aires, ahí justo por donde pasan los aviones que van a aterrizan en Ezeiza, pero nadie cree que sea por casualidad.

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